El libro de Salmos 24 tiene un versículo que dice "De Dios es la tierra y todo lo que contiene". Para nuestra tradición, la dignidad del ser humano se encuentra por encima de cualquier otra consideración.
Con este espíritu, durante este año le dimos forma al proyectoL Iajad, un espacio de compromiso comunitario con la sociedad; un espacio de llevar en acción la tzedaká.
Lo hicimos, con los principios y la premisa de la Torá, que durante siglos nos exhortó a practicar la Justicia Social, sentando bases en el sentido de pertenencia y de identidad comunitaria. Comprendiendo que extender las manos transforma la vida de tantos. ¿Y por qué no? De transformarnos a nosotros mismos.
Lejos de plantearse como un lugar centrado en la solidaridad, y en la necesidad de los que menos tienen; se instaló el concepto de la amorosidad al prójimo marcando el propósito del proyecto.
Fuimos construyendo lazos, tendiendo puentes, buscando dónde llevar el abrigo, el alimento; intentar llegar con tecnología, y por sobre todas las cosas CREAR SONRISAS. Hermosos festejos de cumpleaños, regalos, música y juegos.
Así, gracias a la Fundación Leoncito Dan, creamos una amistad con el Merendero Pancitas Contentas, en la localidad de Merlo.
Esa amistad se tradujo en compromiso, marcando la presencia de Bet Hilel a lo largo del año a través de distintas campañas, con acciones que garantizaron un vaso de leche chocolatada, alimentos, abrigos, juguetes o lo que fuera preciso marcar la diferencia con nuestra presencia y brindar calor y sonrisas.
En el tiempo que llevamos este proyecto, hemos festejado más de sesenta cumpleaños. Donde cada niño tiene su torta, con su nombre, su velita para apagar y su regalo. Gracias al aporte de quienes apadrinan a un cumpleañero, de quienes cocinan, de quienes se hacen presentes como voluntarios. Gracias a nuestros janijim y madrijim animando con canciones, bailes y juegos. Este sueño se hizo realidad cada tarde de domingo.
Cantamos feliz cumpleaños, saltamos, nos agotamos… conocimos sus historias, sus nombres y nos conocieron; subimos al micro esperando el próximo encuentro.
Emoción y compromiso. Esperanzas de TIKUN OLAM. Convicción de estar en el camino. Y por ello, miles de razones para volver porque hay alguien que espera de nosotros.
La enseñanza del sabio Hilel es aquella que guía nuestro espacio de Noar y nuestra Comunidad: ¿Si yo no estoy para mí, quién estará por mí? Pero si sólo estoy para mí ¿qué soy? Y si no es ahora ¿cuándo?” (Avot 1:14).
Vuelve a hacerse eco en nosotros cada vez que desarrollamos un proyecto, nos interpela en fortalecer y cuidar a los propios sin olvidar al otro. Somos seres sociales que vivimos construyendo vínculos para dar sentido a nuestra existencia.
El 5783 viene con mucha más energía y acción, no posterguemos lo que podemos reparar hoy y seamos protagonistas del compromiso de hacer de éste nuestro mundo, un mundo mejor.
¡Shaná Tova Umetuká!