El himno de tikva empieza con una frase que describe a la perfección lo que pasa cada sabado. "Señores yo soy de tikva y lo vengo a alentar, y por nada en el mundo me pierdo una peulá".
Desde marzo, los janijim de tikva llegan a Bet Hilel con una energía arrasadora. Una energía que contagian y se lleva al mundo por delante.
Cada semana los jedarim se convierten en mundos distintos, en un espacio para correr, reirnos, ser nosotros mismos y aprender.
Es imposible separar las palabras "Tikva" y "desafíos", porque acá nos desafiamos, nos cuestionamos y nos replanteamos todo aquello que nos interesa.
Acá se vive una fiesta constante donde, cada semana se suman más personas y eligen seguir siendo parte de esta shijva hermosa.
Jazak y Alufim transforman los momentos en historias, los chistes en anécdotas y las peulot en el momento más esperado y divertido de la semana.
En tikva vas a encontrar amigos, una casa y te vas a encontrar a vos, porque además de jugar y divertirnos, construimos nuestra identidad poco a poco.
Lo maravilloso de esta shijva es ver y acompañar en este proceso lleno de cambios, descubrimientos y construcción a los janijim pero por sobre todo, ser parte de este camino es lo mejor.