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Kol Hilel

El musical, liturgia y actuación

Mi nombre es Gastón Brian Gliksztein y en el último año tuve el placer de haber sido convocado por la comunidad Bet Hilel y la rabina Sarina Vitas para formar parte de Cinema Vermouth. Un ciclo donde tuve la posibilidad de compartir el mundo del cine y el teatro musical. Un mundo al cual pertenezco desde mi adolescencia donde tengo la posibilidad de expresarme a través de las disciplinas del teatro y la música. 

Durante estos encuentros compartidos de domingos virtuales por zoom y domingos presenciales los invité a hacer un viaje por la historia y las obras de Broadway con sus posteriores adaptaciones cinematográficas. 

A través de mi sitio en  Facebook  "Sonidos de Broadway" convertida en la página de noticias de musicales más importantes en toda Latinoamérica, se presenta este formato de charlas donde soy el anfitrión  y el encargado de contarles un poco el Bereishit, el génesis de las más grandes producciones. A través de datos y anécdotas que ilustramos en pantalla con fragmentos, y a la que le ponemos nuestras voces cantando canciones en vivo junto a la soprano Ana Emanuel. 

Y así fue como disfrutamos juntos de muchas historias detrás de las películas basadas en obras de teatro. 

De alguna manera, El violinista se balanceó sobre su tejado mientras El Fantasma de la Opera observaba a Liza con su bombín en el Cabaret, mientras Los Miserables marchaban por un mundo mejor, y al ritmo de las canciones que todos conocíamos de Mamma Mia de Abba, entre otras.

Y si esto podría parecerles ajeno a nuestras costumbres y festividades, cabe resaltar que este ciclo a su vez está conectado fuertemente con nuestras raíces judías y el legado de los nuestros. 

Broadway no existiría si no fuera por la visión de aquellos que llegaron a New York huyendo de los pogromos, trayendo la esperanza de la música klezmer y del teatro idish, para renacer del dolor y que luego se mezclarían con otras culturas para dar origen a las comedias musicales. 

Basta solo con recorrer la calle de los teatros y observar en las marquesinas los apellidos judíos de sus productores que dan nombre a las salas. Basta con nombrar a Gershwin, Rodgers, Hammerstein, Sondheim, Berlin, Menken, Ashman, Larson, Lerner, Bernstein, Schwartz… y podría continuar con la lista de compositores judíos que pusieron música y letras a las obras más reconocidas como Amor sin barreras, Mi Bella Dama, La Novicia rebelde, El Violinista en el tejado, Rent, Wicked, La Bella y la Bestia… y la lista es interminable.

El teatro musical norteamericano es un legado de aquellos inmigrantes que construyeron el mundo del espectáculo, lo mismo sucedió en Hollywood. Y es ahí donde siempre conecte la música litúrgica y la música de teatro. 

No es casualidad que la primera película sonora en la historia del cine en 1927 El cantor de jazz reflejara la historia del hijo de un jazan que quería cantar jazz en Broadway. No es nada casual que lo primero que se escuchó en su premiere fuera la voz de un cantor judío, Al Jolson, interpretando la plegaria del Kol Nidrei en lo que sería el evento cinematográfico más importante de la historia, dando fin al cine mudo. 

Son nuestras raíces, nuestras plegarias hechas canciones las que tienen esa "teatralidad". Nos transportan a un mundo donde la divinidad de alguna manera está presente haciéndonos emocionar. 

...

Crear una partitura, armar una obra de teatro, ponerle voz y alma a los personajes, compartir con una audiencia una historia en un espacio de silencio e intimidad son momentos absolutamente trazados por lo Divino. 

En lo personal no solo hablo de teatro, sino como hacedor de arte, como actor, como director, como jazan (cantante) y dramaturgo. Últimamente estoy abocado a contar nuestras historias judías. Así fue como también me acompañaron  en mi espectáculo Prinsengracht 263, La casa de atrás,  sobre el mundo de las familias que se ocultaron en el anexo junto a Ana Frank. Actualmente emprenderé una nueva travesía: una ópera klezmer sobre El Golem de Praga y una obra sobre la vida de Ben Gurion y la creación del estado de Israel. 

Mi deseo es que en este año venidero podamos seguir compartiendo juntos estas  historias donde el telón se abre para dar paso a la emoción y a los sentimientos que siempre están ahí, presentes en nuestros corazones. 

Agradezco nuevamente a la comunidad que me recibió con muchas ganas. Y como Tevye hago un “lejaim” que nos invite a todos a sumarnos para futuras actividades culturales.

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Gastón Gliksztein

Jazan. Dramaturgo. Director de Contenidos de Sonidos de Broadway.


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